16 / 12 / 2013
- El equipo estaba conformado por alumnos de quinto y sexto año de la Escuela de Ingeniería Industrial.

El equipo estaba compuesto por los alumnos: Luis Abril, Giselle Arenas, Joaquín Martínez y Juan Castillo.
El pasado lunes 9 de diciembre se realizó en el auditorio de la Facultad de Ingeniería, la premiación de los proyectos del curso de Liderazgo y Trabajo en Equipo. En esta ocasión los alumnos presentaron sus trabajos ante el jurado, compañeros y familiares, resultando como ganador el equipo “Cultivando Verde en Japón”.
El jurado estaba compuesto por Diego Dujovne, Hernán Alcayaga, Julio López y María Mercedes Haga y Paola Espinoza.
El nombre “Cultivando Verde en Japón” se origina por el lugar donde se realizó el proyecto, que se llama Villa Japón y queda en Alameda con Las Rejas. Este consistía en la construcción de una plaza en la Villa Japón en un terreno que se encontraba en condiciones precarias y que está ubicado entre las calles Nimbus y Géminis con Alameda.
El equipo estaba compuesto por los alumnos: Luis Abril, Giselle Arenas, Joaquín Martínez (de quinto año de Ingeniería Civil Industrial) y Juan Castillo (sexto año de la misma carrera).
Las primeras gestiones se realizaron a fines de agosto, cuando los alumnos se reunieron con la gente de la comunidad de la Villa Japón y le expresaron su interés en realizar el proyecto de liderazgo en el terreno mencionado. Luego de mucho tiempo gestionando, la construcción comenzó oficialmente el 25 de octubre, día en que se realizó la limpieza y despeje del terreno en cuestión. La entrega oficial de la plaza a los habitantes del sector se la realizó el 1 de diciembre, mediante una pequeña ceremonia.
Según Luis Abril, miembro del equipo y estudiante de quinto año de la carrera Ingeniería Civil Industrial, la reacción de los pobladores fue diversa: “a varias personas en la junta de vecinos les resultaba extraño que nosotros mostráramos interés por realizar este proyecto y no recibir nada a cambio. Otros temían que sólo mostráramos interés al inicio y que después dejáramos abandonado el proyecto. Poco a poco y conforme avanzaba el tiempo, fuimos formando unos estrechos lazos de amistad y la gente comenzó a confiar más en nosotros y nos comenzaron a dar su apoyo incondicional. Creo que todos quedamos muy satisfechos con el producto final”, comenta el portaleano.
Luis Abril espera que este proyecto logre perdurar en el tiempo, “por un lado, los vecinos se han comprometido a regar el pasto todos los días y han establecido turnos para hacerlo. Por otro lado, se llegó a un acuerdo con la municipalidad, y a pesar de que el terreno es una copropiedad, este ha sido declarado como área verde de la comuna de Estación Central. Por ello, la municipalidad se hará cargo de que esta plaza se encuentre siempre en excelentes condiciones”, aclara.
Según la alumna Giselle Arenas este proyecto “fue una experiencia dura, ya que no estamos acostumbrados al trabajo pesado, pero el compromiso con la gente fue mucho mayor y nos dio las ganas para salir adelante, a pesar de todos los inconvenientes que tuvimos en el camino, como lo fue el paro de la municipalidad igualmente pudimos salir adelante. Como aprendizaje me deja la satisfacción que se siente el trabajar en un proyecto social, el carisma de la gente, el trabajo en equipo fue lo primordial para el éxito del proyecto y trabajar con gente de ideales distintos a los nuestros, ayudó a la tolerancia y a conocer personas de distintas personalidades.
Así mismo el alumno Joaquín Martínez, dice que este proyecto fue de mucha satisfacción: “ver la cara de los vecinos al poder apreciar todo lo que habíamos hecho era impagable, ya que era un terreno olvidado y descuidado por más de 40 años. Fueron 3 meses de trabajo duro, de muchas conversaciones con las autoridades de la municipalidad, varias intervenciones en el lugar, etc. Fue realmente una experiencia muy gratificante para todos nosotros, lo que valoraremos durante toda nuestra vida laboral”.
El presidente del jurado y profesor de Informática y Telecomunicaciones, Diego Dujovne, explicó las razones que utilizaron para elegir al equipo ganador: “hubo un conjunto de criterios entre los cuales está efectivamente la presentación sobre lo que realizaron en ese momento, la replicabilidad del proyecto, el impacto en la sociedad y en el lugar donde ellos estuvieron trabajando, la capacidad para reunir recursos para poder lograr estos objetivos, entre varios criterios más”.
Los profesores del curso de Liderazgo y Trabajo en Equipo eran: Nicolle Knüst , Luz María Vivanco y Pablo Salinas. Este último aseguró que lo que se busca con este tipo de actividades es “eliminar la idea de que la Universidad está cerrada en cuatro paredes de aprendizaje. Hay tipos de conocimientos que son más bien situados, que tiene que ver justamente con las comunidades y desde ahí una de las principales labores del curso es llevar a las y los alumnos a estar fuera, a entablar relaciones con las comunidades, a entablar relaciones con otras personas, de ampliar diferencias en torno a sus propias realidades”.
Además la académica, Luz María Vivanco agregó: “es ponerlos en situación para que puedan desarrollar proyectos técnicos, de carácter de ingeniería pero con un énfasis social en el sentido de poder desarrollar en ellos las llamadas habilidades blandas, porque están a punto de egresar, de insertarse en la vida laboral, entonces este es como un primer gran ensayo general, donde ellos además pueden en un lugar protegido, poder mirarse, poder aprender de otros, poder reconocerse y tener claro cuáles son sus habilidades y tener siempre este sentido de que el aprendizaje no se termina en la universidad, siempre hay que ir aprendiendo”.
Para Luis Abril ésta fue una “experiencia de vida y algo que jamás olvidaré. Fue un proyecto que requirió de gran esfuerzo y sobre todo, de un gran trabajo en equipo. A veces podíamos tener nuestras diferencias como grupo, pero siempre lográbamos llegar a un acuerdo, creo que fue muy importante el hecho de que siempre tratábamos de ser lo más honestos posibles entre nosotros. Trabajar bajo el sol a 34°C tampoco fue nada fácil. Creo que a todos nos hizo darnos cuenta de lo duro que es ser un obrero de la construcción y hemos aprendido a valorar mucho más ese trabajo”.
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