Descarbonización del transporte marítimo y los esfuerzos por lograr las metas para el 2050, comenta Rodrigo Garrido

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Rodrigo Garrido - Agenda Marítima

13 / 01 / 2025

La descarbonización de la industria marítima es una de las metas propuestas por la Organización Marítima Internacional (OMI) con un compromiso claro de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria en un 40% para el año 2030 y en un 70% para 2050. La importancia de estos objetivos radica en el aporte del 3% de las emisiones globales que, de acuerdo a datos de las Naciones Unidas, han ido en aumento en la última década.

Rodrigo Garrido valoró los esfuerzos que se están realizando ya que “según la OMI el 90% del comercio global se realiza por vía marítima y por eso se estableció una estrategia de reducción de la intensidad de carbono en al menos un 40% para 2030, y reducir las emisiones totales de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en al menos un 70% para 2050”. A su juicio, hay al menos dos barreras muy significativas que harán difícil el cumplimiento de estas metas. “La primera es tecnológica, ya que se trata de intervenir los sistemas de propulsión y de uso energético de una enorme cantidad de naves en el mundo (lo que es lento y muy caro). La segunda barrera es de stock, la disponibilidad de combustibles alternativos, energías limpias e insumos para lo anterior son escasos y su obtención no está exenta de emisión de GEI y de contaminantes locales”, explicó.

Respecto a los avances en la producción de combustibles limpios en el mundo, el académico indicó que “los buques de carga usan mayoritariamente un combustible de bajo refinamiento que se le denomina bunker y donde existen varios tipos, dependiendo de su cantidad de azufre o proveniencia. Hay una carrera contra el tiempo en la producción de tecnologías de reducción de emisiones, que se divide en dos tipos: mejoras drop-in, es decir, solamente cambiar lo que se vierte al tanque de combustible, y mejoras en el diseño de máquinas, donde se cambian los sistemas de propulsión y transmisión”.

“En las mejoras drop-in se está apostando al uso de biocombustibles como el HVO, pero falta mostrar qué tan GEI-neutro puede ser su producción y transporte hasta las fuentes de consumo y su capacidad es limitada respecto a las necesidades del sector. El segundo grupo de mejoras apuesta al uso de GNL e hidrógeno verde, pero su implementación masiva es muy cara y aún incipiente”, sostuvo Rodrigo Garrido. En su opinión, “afortunadamente, para alinear al sector marítimo con los objetivos del Acuerdo de París, se desarrollaron los Principios de Poseidón, que son un marco de cooperación voluntario entre bancos internacionales, para integrar consideraciones climáticas en las decisiones de financiamiento de la descarbonización del sector marítimo. Esto puede acelerar la implementación de todas estas acciones de descarbonización del transporte”.