“Corredores eléctricos, el impulso para una nueva etapa en el transporte de carga”, comenta Raúl Pezoa
Nota publicada en Agenda Logística
07 / 07 / 2026
El director del Centro Interdisciplinario de Data Science UDP, Raúl Pezoa, participó en una nota de Agenda Logística sobre los desafíos y oportunidades que representan los corredores eléctricos para impulsar una nueva etapa en el transporte de carga en Chile.
Pezoa sostuvo que uno de los principales desafíos para la adopción de camiones eléctricos continúa siendo su costo inicial. “La principal barrera de entrada sigue siendo el mayor precio inicial del camión eléctrico, de modo que el financiamiento accesible, los incentivos y una oferta más amplia de modelos son condiciones claves para que más operadores den el paso. También se requieren contratos de suministro eléctrico estables, que permitan reemplazar el diésel importado por energía local y renovable con precios previsibles en el tiempo, algo muy valioso frente a un combustible expuesto a shocks externos”, explicó el académico.
Asimismo, destacó la importancia del corredor eléctrico entre Santiago y Chillán como un avance para la descarbonización del transporte de carga, aunque advirtió que aún quedan desafíos para consolidar una red nacional. “La carretera Santiago–Chillán es un paso importante porque resuelve una brecha que hasta ahora frenaba al sector: la carga de alta potencia en ruta interurbana. El desafío hacia adelante es escalar desde un corredor hacia una red nacional, ya que hoy la infraestructura de carga se concentra en la Región Metropolitana y buena parte del país todavía no cuenta con puntos públicos. El próximo paso natural es extender el modelo a corredores clave como la Ruta 5 Norte, muy relevante por su carga minera”. En esa línea, añadió que será necesario fortalecer la infraestructura eléctrica y la planificación operativa: “Hay que avanzar en una operación más fina, donde autonomía, ventanas de carga y uso diario de cada camión se planifican con más precisión que con diésel, además de asegurar interoperabilidad entre operadores y fabricantes, y formar a los técnicos que mantendrán vehículos e infraestructura. Son condiciones exigentes, pero todas alcanzables, y esta primera fase permite justamente empezar a resolverlas con datos reales”, concluyó.
