Estudio detecta que automóviles han aumentado su velocidad tras alza de combustibles, comenta Raúl Pezoa
Raúl Pezoa - La Tercera
17 / 04 / 2026
Lejos de responder a una decisión consciente de “pisar más el acelerador”, el fenómeno tiene otra explicación. “Hay que entender que la velocidad a la que conduce la gente no está definida solo por su actitud, sino por el nivel de congestión. Cuando vemos que aumenta la velocidad, lo que refleja es que están circulando menos autos”, explica el académico y autor del estudio, Raúl Pezoa. En otras palabras, el encarecimiento del combustible estaría generando un efecto disuasivo: menos vehículos en las calles, lo que permite un flujo más expedito.
“La hora punta de la tarde podría consistir más en viajes discrecionales, como ir a comprar o juntarse con alguien, que se pueden evitar o reemplazar. En cambio, en la mañana los viajes son más obligatorios, como ir al trabajo”, señala. La hipótesis se alinea con los datos, ya que en la hora punta a.m. el efecto causal estimado es de apenas +0,16 km/h, mientras que en la tarde alcanza +1,24 km/h en Santiago. Esto, según afirma Pezoa, permite aislar el impacto del alza de combustibles de otros factores y confirmar que el cambio no es casual.
En términos de política pública, los resultados sugieren que las variaciones en el precio de los combustibles tienen efectos inmediatos, aunque transitorios, sobre la congestión urbana. También evidencian que estos impactos dependen de la magnitud del alza. “Cuando el aumento es menor, el efecto también lo es, pero los mecanismos son los mismos: la gente reacciona cambiando su comportamiento”, concluye Pezoa.
