Investigadores del IEA UDP publican estudio que confirma el exoplaneta más joven conocido hasta ahora y desafía las teorías de formación planetaria
Un estudio liderado por Andrea Bernardi, estudiante de Doctorado en Astrofísica UDP, confirmó la existencia de Elias 2-24 b, un exoplaneta de menos de un millón de años: el más joven conocido hasta ahora. El trabajo, titulado “Searching for Embedded Protoplanets with the Keck/NIRC2 Vortex Coronagraph: Confirmation of a Core-accretion Planet in the Narrow Gap of the Elias 2-24 Disk” publicado en The Astrophysical Journal Letters, contó entre sus autores con Alice Zurlo y Lucas Cieza, ambos investigadores del Instituto de Estudios Astrofísicos UDP, y fue destacado por NASA Science.
22 / 09 / 2026
La gran mayoría de los más de 6000 planetas extrasolares conocidos hasta la fecha tienen miles de millones de años de antigüedad y han sido detectados mediante métodos indirectos y muy cerca de sus estrellas. En cambio, solo 100 exoplanetas han sido observados mediante imagen directa; estos presentan edades de entre 10 y 100 millones de años y se encuentran mucho más alejados de sus estrellas centrales, a distancias análogas a la órbita de Neptuno o Plutón. Tan solo cuatro de ellos (conocidos como PDS 70 b/c, y WISPIT 2 b/c) son aún más jóvenes, “apenas” 5 millones de años, y han sido detectados aún inmersos en sus discos protoplanetarios natales. Estos planetas jóvenes resultan especialmente interesantes, ya que aportan información invaluable sobre los mecanismos de formación planetaria.
En este contexto, un equipo internacional, liderado por astrónomos del Instituto de Estudios Astrofísicos (IEA) de la UDP, acaba de anunciar la confirmación de Elias 2-24 b, el exoplaneta más joven jamás observado. Con una edad estimada inferior a un millón de años, Elias 2-24 b se encuentra a 55 unidades astronómicas (ua) de su estrella central —una distancia mayor que la de cualquier planeta de nuestro sistema solar respecto al Sol— y dentro de un surco estrecho que, según se ha comprobado, fue excavado por el propio planeta. Estos surcos son habituales en los discos protoplanetarios, pero su relación con la formación de planetas ha sido objeto de debate desde que se identificaron por primera vez, hace más de una década.
Las historias del planeta Elias 2-24 b y del IEA se encuentran estrechamente entrelazadas. El surco donde se encuentra este planeta fue identificado en 2017 en el que fue el primer artículo científico del proyecto ODISEA “Ophiuchus DIsk Survey Employing ALMA”, liderado por el prof. Lucas Cieza del IEA y que aún continúa. La primera astrónoma en tratar de identificar el hipotético planeta en el surco fue Alice Zurlo en 2018, cuando era investigadora postdoctoral del Núcleo de Astronomía UDP (el nombre original del IEA). Actualmente Alice Zurlo es profesora titular del IEA y supervisora principal del estudiante de doctorado Andrea Bernardi, quien pudo confirmar el planeta Elias 2-24 b combinando las observaciones obtenidas por su supervisora con datos de archivo de los telescopios Keck de Hawaii y del VLT de Chile.

Según el estudiante Bernardi, «El planeta debería encontrarse dentro del surco, ya que, supuestamente, este lo debería estar creando, ¡y ahí es exactamente donde encontramos a Elías 2-24 b!».
Respecto a Elias 2-24 b, la profesora Zurlo también comenta, «Este planeta es una joya excepcional, ya que atraviesa actualmente una etapa de su evolución para la cual los modelos teóricos aún tienen dificultades para predecir con fiabilidad su masa, su entropía y, en consecuencia, su luminosidad esperada. Por tanto, este sistema aportará información clave una vez que logremos acotar mejor su masa dinámica, ayudándonos a perfeccionar y calibrar los modelos evolutivos de planetas jóvenes».
Por otro lado, el sistema Elias 2-24 se sitúa en el centro de una secuencia evolutiva propuesta por el prof. Cieza en el año 2021, la cual vincula las estructuras observadas en los discos protoplanetarios (surcos y cavidades incluidos) con diversas etapas de la formación planetaria según el modelo de acreción nucleada. Esta secuencia evolutiva fue recientemente reproducida con modelos numéricos, gracias a una colaboración multidisciplinaria entre astrónomos e informáticos, en el marco del Núcleo Milenio de Exoplanetas Jóvenes y sus Lunas (YEMS), el cual es dirigido por la profesora Zurlo. El descubrimiento de Elias 2-24 b confirma la validez de esta secuencia, aunque abre otros interrogantes. ¿Cómo es posible que un planeta se forme tan rápidamente y tan lejos de su estrella?

«Nuestros modelos de formación planetaria ya tenían dificultades para explicar los planetas más jóvenes conocido hasta el momento, que tienen unos 5 millones de años de antigüedad», afirma el prof. Cieza, «Elias 2-24 b nos demuestra que incluso a nuestros mejores modelos de formación planetaria todavía les faltan algunos procesos importantes».
Independientemente de los desafíos que plantea para la teoría de la formación planetaria, el descubrimiento de Elias 2-24 b ratifica la conexión entre los surcos de los discos protoplanetarios y los planetas en formación, abriendo así la posibilidad de utilizar dichas estructuras para determinar la presencia de una vasta población de planetas que aún no podemos detectar en forma directa.
Este descubrimiento es de alto impacto para la comunidad científica internacional y ha sido difundido en la página principal de la NASA y del observatorio Keck de Hawái, así como en diversos portales internacionales.
