Nuevo estudio de la Universidad Diego Portales propone cómo convertir la transformación digital en mejores servicios de salud
Publicado en Humanities and Social Sciences Communications, el estudio liderado por la profesora de la Escuela de Ingeniería Industrial UDP, Carolina Busco, integra tecnología, gestión y políticas públicas para apoyar decisiones en hospitales y sistemas sanitarios.
27 / 10 / 2026
Una investigación de la Universidad Diego Portales propone un modelo para orientar la transformación digital en salud, con énfasis en la coordinación institucional, la formación de los equipos y la equidad en el acceso. El trabajo, titulado “Digital transformation in healthcare: a systematic and bibliometric review of strategies, policies, barriers, and benefits”, plantea que incorporar herramientas digitales requiere estrategias capaces de adaptarse a los resultados y a las necesidades de las personas.
El estudio fue liderado por Carolina Busco, profesora de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ingeniería y Ciencias UDP, junto con las coinvestigadoras Angélica Muñoz, titulada del Magíster en Negocios Digitales UDP, y Casandra Bastías, titulada de Ingeniería Civil Industrial. Fue publicado en Humanities and Social Sciences Communications, revista internacional de acceso abierto y revisión por pares que pertenece a Nature Portfolio, de Springer Nature, y reporta un factor de impacto de 4,8 para 2025.
“La transformación digital no es un proceso de adopción tecnológica, sino un cambio estratégico que involucra a toda la organización. Su impacto depende de la capacidad de integrar tecnologías, personas y procesos bajo una visión compartida”, explica Carolina Busco, investigadora principal del estudio.
La investigación combina un análisis bibliométrico de 1.556 artículos con una revisión cualitativa en profundidad de 52 estudios seleccionados. La búsqueda abarcó publicaciones desde 2010 hasta marzo de 2025 y examinó estrategias, políticas, barreras y beneficios de la transformación digital en organizaciones de salud.
La evidencia revisada identifica oportunidades para ampliar el acceso mediante la telemedicina, mejorar la coordinación con fichas clínicas electrónicas y apoyar decisiones mediante análisis de datos e inteligencia artificial. También describe dificultades como sistemas que no intercambian información, restricciones de financiamiento, riesgos de ciberseguridad y brechas de habilidades digitales.
A partir de estos antecedentes, las autoras proponen un modelo de seis componentes conectados: políticas, condiciones organizacionales, integración tecnológica, evaluación de beneficios, identificación de barreras y aprendizaje y ajuste de estrategias. Su aporte es orientar decisiones que puedan revisarse según sus efectos, las capacidades institucionales y los cambios del entorno.
Busco lo ilustra con un ejemplo hipotético para Chile: un hospital incorpora telemedicina para atender a pacientes de zonas alejadas, pero detecta que algunos no pueden utilizarla por falta de conectividad, habilidades digitales o coordinación entre establecimientos. Ante ello, explica, es necesario fortalecer a los equipos y adaptar los procesos de atención. “Esa es precisamente la lógica de nuestro modelo: aprender de lo que ocurre en la práctica para ajustar las decisiones y lograr que la tecnología genere beneficios reales para las personas”, señala.
La investigadora destaca tres prioridades: fortalecer la gobernanza y la coordinación entre establecimientos y niveles de atención; desarrollar liderazgo, formación y capacidades organizacionales; e incorporar la equidad desde el diseño. Esto supone considerar las necesidades de pacientes y funcionarios, con capacitación y acompañamiento permanente para evitar que las brechas digitales profundicen las desigualdades.
Angélica Muñoz sitúa esta discusión en un contexto de envejecimiento de la población y creciente demanda asistencial por enfermedades crónicas, que presionan los recursos sanitarios. “Estamos intentando responder a los desafíos del siglo XXI con modelos de atención que, en muchos casos, fueron diseñados para una realidad epidemiológica y demográfica completamente distinta”, advierte la coinvestigadora. Por ello, plantea avanzar hacia sistemas más integrados, preventivos, sostenibles y centrados en las personas.
El modelo ofrece una base para responsables de políticas públicas y equipos directivos de salud. Construido a partir de la literatura internacional, su aplicación y resultados deberán examinarse en distintos contextos e instituciones.
Accede al artículo completo aquí.
